Soluciones adaptadas a las necesidades clínicas de cada paciente
Concentradores de oxígeno fijos y portátiles, cilindros y sistemas de alto flujo domiciliario.
Alquiler y venta de equipos CPAP, AutoCPAP y accesorios para una óptima adherencia al tratamiento.
Desde el diagnóstico hasta el tratamiento de la apnea del sueño.
Equipos Puritan Bennett, Stellar y Cough Assist para pacientes con patologías respiratorias.
Bombas de infusión, guías y soporte nutricional para tratamiento en el hogar.
Oximetría de pulso, aspiradores de secreciones y nebulizadores.
Definición clínica, ciclos biológicos y hábitos para un descanso verdaderamente reparador
El sueño saludable es un proceso biológico activo y natural fundamental para la vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos en salud lo definen como un estado de descanso reparador que cumple con cantidad, continuidad, profundidad y satisfacción, permitiendo un correcto equilibrio físico, mental y emocional.
Se estima entre 7 y 8 horas diarias de sueño de calidad. Aunque usted tenga un sueño de óptima calidad, si dura solamente 3 a 4 horas no será suficiente para reparar y restaurar funciones. En el otro extremo, 10 horas de sueño con muy baja calidad tampoco resultan revitalizantes.
El sueño es uno de los tres pilares de la salud, junto con el ejercicio y la nutrición. Para un estilo de vida equilibrado es indispensable otorgar el mismo nivel de atención y cuidado a los tres.
Marca el inicio del descanso. En esta fase usted podrá distraerse fácilmente del sueño y, según el nivel de cansancio acumulado, suele durar hasta 7 minutos.
Es mucho menos probable despertarse en esta etapa. Puede prolongarse hasta 25 minutos, dependiendo también del agotamiento físico y mental.
Conocida como fase de ondas lentas. Suele durar entre 20 y 40 minutos durante el primer ciclo de descanso nocturno antes de dar paso a la fase REM.
Fase crucial para procesar emociones, consolidar la memoria y el aprendizaje. Se caracteriza por una actividad cerebral muy alta, movimientos rápidos de los ojos y relajación/parálisis muscular temporal. Aparece por primera vez entre 70 y 90 minutos después de conciliar el sueño.
• Definir una rutina fija para dormir y levantarse. • Asegurar entre 7 y 9 horas diarias para una correcta función cerebral y de memoria. • Mantener una adecuada ingesta de vitamina D (favorece la producción de melatonina). • Preparar un entorno cómodo y silencioso. • Mantener la cama como un lugar sagrado: asociarla únicamente al descanso (evitar trabajar o ver televisión en ella). • Brindarle tiempo al cuerpo para relajarse cada noche antes de acostarse.
• No ingerir bebidas con cafeína (café, té, chocolate, gaseosas); optar por agua tibia o infusiones de hierbas. • Evitar el alcohol: empeora los ronquidos y las pausas de apnea, produciendo inquietud. • No realizar actividad física intensa dentro de las 2 horas previas a dormir. • Evitar cenas copiosas, alimentos muy condimentados o azucarados, así como irse a la cama con hambre. • Eliminar el consumo de tabaco (la nicotina actúa como estimulante). • Evitar pantallas, películas de acción, videojuegos competitivos o charlas intensas que sobreestimulen la mente.
Detección de síntomas, grados de interrupción y estudios diagnósticos domiciliarios y clínicos
Es un trastorno donde los músculos de la garganta se relajan y colapsan, obstruyendo el paso del aire. Ante cada pausa respiratoria, el cerebro genera un microdespertar para reanudar el flujo, un ciclo que puede repetirse más de 50 veces por hora sin que la persona lo recuerde. Esto reduce severamente el oxígeno en el organismo y cerebro, provocando cansancio crónico y riesgos cardiovasculares graves.
• Ronquidos intensos y frecuentes. • Cansancio diurno constante y falta de energía. • Dificultad para concentrarse y fallas de memoria. • Dolores de cabeza matinales frecuentes. • Estado de ánimo depresivo o irritabilidad. • Sudoración nocturna y aumento injustificado de peso.
• Apnea Leve: De 5 a 14 interrupciones de la respiración por hora de sueño. • Apnea Moderada: De 15 a 30 pausas respiratorias por hora de sueño. • Apnea Severa: 30 o más eventos de interrupción respiratoria por cada hora de sueño.
La apnea del sueño tiene un tratamiento efectivo. Descubrir si está en riesgo es el primer paso para proteger su salud. Es indispensable acudir a un médico especialista, quien determinará la indicación del estudio. Con el diagnóstico correcto, la gran mayoría de los trastornos respiratorios del sueño se resuelven satisfactoriamente.
Estudio simplificado que se realiza en la comodidad del hogar con dispositivos de última generación como el Resmed ApneaLink™ Air. El paciente duerme en su propio entorno con sensores especializados que registran el flujo aéreo, saturación de oxígeno y esfuerzo respiratorio, entregando el equipo al especialista al día siguiente.
Examen médico integral de noche completa llevado a cabo en un laboratorio de sueño dentro de una clínica u hospital, donde múltiples sensores monitorean la actividad cerebral, neuromuscular y cardiopulmonar en tiempo real.
Mecanismo de acción, tipos de equipos de presión positiva e insumos esenciales para el tratamiento
El CPAP (Presión Positiva Continua en la Vía Aérea) es el dispositivo médico considerado el tratamiento de primera elección para la apnea obstructiva del sueño (AOS).
El equipo toma aire del ambiente, lo filtra y lo envía a una presión regulada a través de un tubo conectado a la mascarilla. El CPAP no respira por el paciente, sino que mantiene abierta la vía aérea para permitir una ventilación natural continua.
• Elimina o reduce drásticamente los ronquidos. • Suprime las pausas respiratorias nocturnas. • Restaura la calidad reparadora del sueño. • Elimina la somnolencia excesiva en el día. • Devuelve la concentración y claridad mental. • Disminuye significativamente el riesgo cardiovascular asociado a la apnea.
Suministra una presión de aire constante y continua a lo largo de toda la noche. El nivel de presión exacto es calibrado previamente por prescripción médica según las necesidades anatómicas del paciente.
Dispositivo inteligente que mide la resistencia respiratoria respiración a respiración y ajusta automáticamente el nivel de presión en tiempo real, brindando la mínima presión necesaria para mantener abierta la vía aérea y otorgando máximo confort al dormir.
Disponemos de un amplio catálogo de mascarillas nasales, oronasales (buconasales) y de almohadillas, diseñadas para un sellado ergonómico que previene fugas de aire y maximiza la adherencia al tratamiento.
Conductos flexibles y livianos compatibles con las principales marcas mundiales, garantizando un flujo sin pérdidas ni condensación.
Contamos con insumos originales, humidificadores, filtros y repuestos. Consulte para coordinar la selección de su máscara o la calibración de su equipo.
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